Y he de decir tantas cosas, ¿por qué limitarse a decir aquellas palabras que simplemente ensordecen el alma y esa resguardada mente? Muchas veces pienso en el grito agónico de un alma desconcertada en un mundo un tanto sincrónico, un mundo quizás asociado a una visión cósmica, dónde pueden verse constelaciones, mis constelaciones, los trazos azulados, violetas y el blanco que encandila. Hoy siento que estoy cerca, que es más que un viaje en paracaídas, más que un sueño de varias noches perdidas, más que la constancia de buscar lo equívoco. Contemplo el alrededor y siento plenitud, me asombra que la ceguera no sea un impedimento. Me sorprende saber y sentir que estoy viva.
Hoy decidí comenzar de nuevo a escribir.


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